¿A QUÉ EDAD DEBO PONER LÍMITES A MIS HIJOS?

Por: Verónica González, coordinadora de contenidos de Red Familia

Mucho se ha hablado sobre poner límites a los hijos para evitar conductas inadecuadas, pero ¿a qué edad debemos empezar a definir lo que pueden y lo que no pueden hacer los pequeños?

Para empezar, se debe tener presente que los límites se aplican en cualquier acción que ponga en riesgo la seguridad o la salud de los niños. Por lo tanto, el ejercicio de la autoridad paterno/materna debe empezar desde el momento en que el pequeño empieza a interactuar con su entorno.

Según los expertos, mientras más pronto se empiecen a poner reglas y límites, mejores resultados habrá en la educación de los niños. Muchos padres no se dan cuenta que, al implementar horarios, establecer rutinas y favorecer la creación de hábitos desde el momento de su nacimiento ya los están educando con límites.

El problema es que se asocia la palabra disciplina con el concepto “castigo”, por esa razón muchos padres creen que sus hijos son muy pequeños para ello.

Cuando los pequeños empiezan a llevarse objetos a la boca o a querer tocar algo peligroso que llama su atención, los padres deben estar atentos para detener las acciones que puedan dañar al bebé. Desde ese momento es fundamental hablar de una manera amorosa pero firme, ahí sentamos bases de los límites y ¡esto no es un castigo!

Como los niños crecen la forma y el objetivo de la disciplina se modifica, con base a su desarrollo:

  • De los 0 a los 2 años, los límites están enfocados en salvaguardar su integridad física y prevenir que puedan hacerse daño.
  • De los 3 a los 4 años, es necesario explicar reglas y demostrar que existen consecuencias en caso de no acatarlas.
  • De 5 a 7 años, es importante entablar un diálogo para prevenir conductas negativas que previamente se les han explicado y poner consecuencias proporcionadas y relacionadas con sus faltas.
  • De 8 a 10 años: ya son capaces de hacer pequeñas reflexiones acerca de sus actitudes, conducta y de entender que, un buen comportamiento, originará consecuencias positivas para ellos.

En Red Familia y Premio FAMILIArizARTE te invitamos a dejar atrás la idea de que disciplinar es igual a castigar. Poner límites no es maltratar, ni agredir a los niños, poner límites es:

  • Favorecer la estructura de su conducta.
  • Enseñar a cuidarse, a no ponerse en riesgo y a entender que todo acto que realicen tendrá una consecuencia, positiva o negativa.
  • En una palabra, enseñarles a hacerse responsables de sus actos.

Recuerda que guiar a tus hijos y promover un comportamiento adecuado es fundamental para que en un futuro sean capaces de establecer relaciones sociales y familiares sanas, porque con educación en la familia, está la solución.

Fotografía: Ana Lizbeth Carrasco Molina, participante de la 8ª. Edición del Premio FAMILIArizARTE, 2019.